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Los invitamos a leer el artículo que Ricardo G. Fuchs Camani Sensei escribió para la revista Mokuso el 22 de marzo de 2025. En este artículo, aborda temas como la relación entre karate y zen, la importancia del hara y el impacto del karate y el zen en la vida cotidiana.
Sensei Camani, nacido en Buenos Aires en 1946, comenzó su camino en el karate en 1972, bajo la guía de Jintatsu Higa Sensei y su hijo Oscar Higa Sensei. En 1974 continuó su formación con Shigehide Akamine Sensei hasta el año 1986 cuando emigró con su familia a Australia. A lo largo de su vida, ha mantenido la práctica de Matsubayashi-Ryu como eje central, llevando su conocimiento y pasión por el karate a varios países, incluyendo Argentina, Australia y España.
Recomendamos esta interesante lectura, una oportunidad para adentrarse en el mundo del karate a través de la mirada de un maestro con una rica trayectoria.

Matsubayashi-Ryu
松 林
matsu hayashi
(pino) (bosque)
SHO RIN
El nombre Matsubayashi proviene de la pronunciación okinawense de los ideogramas que significan "Bosque de Pinos" (Matsu: "pino", Hayashi: "bosque"), evocando la naturaleza resiliente y en constante crecimiento de este arte. "Shorin" es la pronunciación china de los mismos caracteres, vinculando este linaje al histórico Templo Shaolin.
El karate es un arte marcial originario de Okinawa que ha alcanzado reconocimiento mundial. Nacido como un método de combate cuerpo a cuerpo basado en la autodefensa y la supervivencia, evolucionó hasta convertirse en una disciplina marcial (budo) que fomenta la virtud y el desarrollo personal. Más allá de ser una simple técnica de lucha, el karate-do enfatiza la armonía entre la mente, la técnica y el cuerpo (shin-gi-tai-ichinyo), promoviendo el entrenamiento mental, la autodisciplina y principios morales esenciales. Dentro de esta tradición se encuentra el Matsubayashi-Ryu, un estilo de Shorin-Ryu fundado en 1947 por Osensei Shoshin Nagamine (1907-1997).
En el corazón del Matsubayashi-Ryu y del karate-do en general, yace el principio de "karate ni sente nashi" (nunca atacar primero), una filosofía que encarna el respeto por la vida y el compromiso con la paz. Influenciado por la historia de resistencia no violenta de Okinawa, este concepto subraya que la verdadera fortaleza marcial radica en evitar el conflicto antes que provocarlo, manteniendo el equilibrio entre la tradición, el desarrollo personal y el espíritu del bosque de pinos que da nombre a este camino marcial.